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domenica 6 ottobre 2013

Historia de un cuadro | Masacre en Corea, Pablo Picasso comunista - Museo Picasso Paris

Como ya habia ocurrido con el Guernica, Picasso reaccionó a una invasión bélica con una obra y un titulo especifico: tras la invasión estadounidense de Corea, pintó el cuadro de denuncia Masacre en Corea, en el que confronta el bien y el mal a traves de un lenguaje pictórico sencillo.
 

"Y ahí estaba el gran cuadro... del que me había hablado: algo así como hombres-robot... armados con extrañas ametralladoras en actitud de ejecutar a un grupo de mujeres y niños.» 

Masacre en Corea, oleo sobre madera chapada a contrafibra - Museo Picasso Paris
Así describió este cuadro el marchante Daniel ­Henry Kahnweiler en marzo de 1951. Picasso muestra a ambos grupos confrontados en un paisaje verde desolado. A un lado, los militares aparecen como máquinas de guerra inhumanas y sin rostro, y al otro, las mujeres y los niños indefensos y desnudos. Los rostros desencajados por la desesperación y el miedo de las dos mujeres del extremo izquierdo recuerdan otras obras anteriores de Picasso, mientras que el resto de la escena muestra un realismo insolito.
En esta creación el artista concedió mayor importancia a la comprensión del mensaje que a la expresión artistica, un fenómeno poco habitual en Picasso y que se observa sobre todo en relación con el lenguaje pictórico simplificado y particular del arte propagandistico: el pintor malagueño hace una unica concesión al Partido Comunista, que exig
ía un arte realista para ilustrar contenidos politicos.

venerdì 4 maggio 2012

Historia de un cuadro | Las señoritas de Aviñón, Pablo Picasso

Cuando en 1907 los amigos de Pablo Picasso vieron este cuadro por primera vez, reaccionaron con estupefacción. Esta pintura, que no se expuso hasta 1916, es considerada hoy una obra clave de la pintura moderna. Cinco mujeres de elevada estatura y desnudas miran fijamente al espectador y exhiben su cuerpo en una actitud impúdica y provocativa. Pero lo que llama la atención no es tanto su evidente sensualidad como el estilo de representación artistica. Picasso, que era un excellente dibujante, renuncia de repente a cualquier imitación de la naturaleza y muestra una faceta opuesta y “primitiva”: todas las formas son angulosas y toscas, como talladas con un hacha. Tambièn destacan los rostros desfigurados de las dos mujeres de la derecha, cuyos rasgos esquemáticos apenas parecen humanos.
A partir de 1906, animado en parte por una gran retrospectiva de Gaugin y por sus visitas al Museo de Etnología de París, Picasso se interesó por el denominado “arte primitivo”. En particular, las tallas africanas en madera, con sus formas reducidas y su simbolismo directo, despertaron en él tal fascinación que adquirió varias figuras. Como ocurriría con frecuencia a lo largo de su vida, Picasso transformó su hallazgo en una nueva forma de expresión artistica muy personal. Se conservan más de ochocientos esbozos y estudios del cuadro, en el que trabajó durante nueve meses. La obra fue concebida originalmente como una escena de burdel. El título “Las señoritas de Aviñón” hace referencia a un burdel situado en la calle Aviñón de Barcelona. En la versión definitiva desaparecieron todos los elementos narrativos. La armonía está rota y la perspectiva espacial fragmentada en facetas geométricas. El cuadro aborda dos temas clásicos de la pintura, el desnudo y la naturaleza muerta, pero se aparta intencionadamente de todas las reglas convencionales.


Las señoritas de Aviñón, Pablo Picasso